martes, julio 07, 2009

Algo de música

Tal vez para muchos esto no es arte (y es que me he topado con varios de estos sujetos), pero para nosotros (Los Nexxus, de quienes pronto tendrán una breve descripción), lo es.

Agradecemos a las personas que nos brindan el lugar y el tiempo para compartir con la gente lo que sabemos hacer.

Y bueno, así, sin más preámbulo, Nexxus:


jueves, marzo 19, 2009

Siempre es bueno tenerte

Él solía pasar horas pensando en aquellos tiempos en los que todo parecía tan fácil y ni se imaginaba que se llegara a complicar tanto. Eran días tranquilos aquellos, su vida transcurría de manera casi normal (ya que nunca tuvo una vida de esas que suelen llamarse normales), y le daba a todo el tiempo que requería, o tal vez menos, nunca lo supo y nunca lo sabrá, pues aquellos días se perdieron en el pasado. Yo lo conocí, y nunca me contó nada, pero yo, así él no quisiera, siempre estuve ahí. Tenía muchos problemas en la cabeza, cuestiones sin resolver, cosas que aún él no llegaba a entender, simplemente trataba de desenvolverse de la mejor manera posible, cosa que nunca llegó a lograr. Sabía muy bien que tarde o temprano tenía que afrontar sus temores, pero no se apuraba por adelantarse a la situación, siempre pensó que el tiempo era el amo y señor de la vida, que no había que hacerle trampa, que había que esperar, él no tenía prisa, y nada ni nadie lo convencería de ver un poco más allá y tratar de prepararse. Él vivía encerrado en su burbuja de felicidad y de cosas fáciles (como muchas veces se lo recordaron), pero él no veía su mundo como una burbuja, si no como una cueva donde se sentía tranquilo y podía sentarse a pensar en las cosas que a él le importaban.

Nunca tuvo una relación como la que tuvo con ella, compartían muchas cosas, y la verdad que él se sentía muy a gusto; tenía con quien conversar, con quien compartir los acontecimientos del día a día, con quien reírse de bromas muchas veces estúpidas, que no causarían gracia a la mayoría de personas; pero así era él, tal vez algo cercano a lo normal. No me hablaba mucho de ella, pero las palabras se le salían por la boca sin querer, y fue así como me fui enterando de lo fuerte que fue la presencia de la muchacha en su vida. Ellos hablaban por horas, por días, por años; contra todo pronóstico superaron el límite del aburrimiento, ese feo sentimiento humano que daña todas las relaciones, las actividades, y cualquier cosa que uno haga como parte de alguna rutina; pues bien, ella no era su rutina, simplemente era dueña de unas cuantas horas de su día, y a él no le molestaba eso, por el contrario, le agradaba. Le agradaba su compañía, sus palabras, su manera de pensar, completamente diferente a la de él que era tan cerrada y minúscula; ella, por el contrario, tenía una forma de pensar genial, sabía siempre qué decir y cómo escapar a situaciones que posiblemente la dejarían mal parada, virtudes que él envidiaba en secreto, porque él no era de las personas explícitas, de las que puedes saber mucho sólo conversando con ellas; no, él era un tanto reservado, creo que ni sus padres lo conocieron como deberían, pero con ella era distinto, a veces hasta yo me ponía celoso, ya que yo que era su mejor amigo no tenía la capacidad que ella tenía para que contara de su vida, de sus sueños,de sus aspiraciones, de sus planes, de su manera de pensar, de vivir la vida, no, a mí nunca me dio esa oportunidad, pero como ya dije antes, no podía escapar de mí.


Pasaban los días y siempre había una oportunidad para que hablara con ella, tal vez nunca acordaron encontrarse o ir a algún lugar, pero siempre el destino les deparada un momento en el cual compartieran palabras y pensamientos. Él aprendió mucho de ella, lo sé bien, pues él empezó a cambiar, lento, sí, pero cambió. Poco a poco él fue integrándose un poco más a la sociedad, por decirlo así, tampoco fue un antisocial, pero dado a que no hablaba demasiado y sentía mucha vergüenza frente a las grandes masas de gente no llegó a hacerse de tantos amigos como las demás personas de su entorno, nunca fue amiguero ni nada por el estilo, pero lo que sí recuerdo muy bien era que, si bien es cierto no gozaba de abundancia de "amigos", los pocos que él consideraba como suyos, los tenía presentes muy dentro de su corazón. Ni hablar de las amigas, quizá en su vida tuvo unas cinco amigas, por exagerar; nunca supe de alguna que llegara a hacerse su amiga en verdad, hasta que noté el cambio que sufrió, y fue por ella. Ella. Ella siempre estaba presente. Con el tiempo se fue asentando más en su vida, era cosa de todos los días, y lo más impresionante, al menos para mí, era que cada vez que hablaban era como si recién se conocieran, podían pasar horas de horas hablando y contándose nuevas cosas, como si sus vidas hubieran empezado mucho antes de lo que en realidad lo hicieron. Nunca faltaban las risas, la alegría, la sensación de conversar mucho con alguien a quien le podrías contar todo sin temores ni vergüenzas; así eran ellos, él siempre estaba dispuesto a dejar lo que sea por tener más tiempo para hablar aunque ella muchas veces no contribuía demasiado a la situación, pero aun así, él empezó a quererla y a hacer de ella una necesidad. 


Así pasó el tiempo, y me alegraba verlo así, estaba contento, lleno de vida, él la quería y ella también a él, nada podía ser mejor, nada se podía comparar a tal felicidad, parecía que él ya había encontrado un rumbo a seguir, que estaba encaminado y que seguiría con toda la fuerza que tenía hasta llegar al límite; pero el límite le llegó antes de tiempo, él enfermó. Su enfermedad lo fue consumiendo poco a poco, célula por célula. El proceso era bastante lento y doloroso pero él se negaba a aceptarlo, se aferraba a su recuerdos y ella se iba acercando en su mente pero se iba alejando en la realidad. De principio no lo entendí, y tampoco él me lo explicó, simplemente me miraba y buscaba en mí una respuesta que no supe darle y que hoy me hace sangrar el corazón, porque cuando más me necesitaba yo no pude hacer nada. Traté de buscar a la dueña de su tiempo, pero no tenía cómo, no tenía los medios ni siquiera para empezar mi búsqueda, creía que ella era su única salvación, o al menos, que con ella sería la mejor manera de acabar sus días, pero nunca pude encontrarla y mi alma se rompió en pedazos cuando lo vi caer; a él que nunca tuvo la intención de dañar a nadie, a quien quise con todas mis fuerzas, a quien se esforzó por demostrar que él siempre tuvo buenas intenciones, que quería hacer todo bien, que quería que todos lo recordáramos como una buena persona, a él que le hubiera encantado que todas las personas que conoció en su vida le hubieran regalado una sonrisa como agradecimiento de lo mucho o poco que hizo por ellas, y sobre todo, que quizo que yo le haga saber a ella que sobre todos su errores, que sobre todas las cosas que hizo mal, sobre todas las situaciones en que él hizo que ella se llene de tristeza, que derrramara lágrimas, y que no duerma tranquila, quizo que yo le haga saber a ella que en donde quiera que esté él siempre velará por su felicidad, siempre estará atento a sus necesidades, siempre le regalará una caricia cuando ella la necesite y donde sea que ella esté, él la seguirá amando en silencio.

lunes, diciembre 22, 2008

Es tan difícil el tiempo sin ti,
que hasta los segundos parecen durar más,
el sol se demora más en morir,
la luna tarda mucho más en nacer.

Transcurre lento el tiempo cuando no estás,
y tu ausencia crea una sombra sobre mí,
que se burla a cada instante de mi profunda y triste soledad.

No encuentro más que tu nombre en las nubes,
y tu recuerdo se mezcla con las oscuras sombras del anochecer,
que lentamente se van apoderando de mí,
y lo único que hago es pensar en ti.

Pero las sombras hacen visibles las estrellas,
aquellas que cada noche acompañan mi pesar
esas que con su resplandor embellecen mi cielo,
el cielo que yo te quisiera regalar.

Venus ya me sonríe desde arriba,
me sonríe sin parar,
y es que tú fuiste quien me enseñó a adornar mejor mi cielo,
con ese brillar tuyo tan especial.

miércoles, octubre 08, 2008

Azul cubierto de Gris

Cae la noche y aun no te encuentro, tu aroma se desvaneció temprano hoy y tu escencia quedó flotando en la densa neblina que borronea mis memorias y que no se cansa de buscarte hasta en los rincones más profundos de mis recuerdos. Trato de establecer contacto contigo, por simple que sea, que me asegure que aun no te has ido, que me asegure que aun estás ahí, y que me esperas como en aquellas ocasiones de antaño, en las que mi corazón parecía latir asíncronamente debido a la emoción del caso, debido a que te encontrabas ahí, en el mismo lugar donde por lustros,décadas y siglos has estado, a donde siempre podía acudir y tener la certeza de encontrarte y por fin poder desahogar todo lo que llevo dentro del alma, contarte mis penas, mis alegrías, mis logros y mis caídas y advertirte que personas como yo hay muchas, que no saben valorar las cosas y que simplemente vagan por la vida escudriñando escondites de falsos tesoros que colman sus momentáneas y mediocres expectativas pero que no son el remedio para su mal principal, y que hay muchas personas como yo que no le dan la importancia debida a las cosas que en realidad importan, y que a las finales terminan haciéndonos daño por no haber sabido, y ni siquiera tratar de haber aprendido, la manera ideal de enfrentarlas.
Sigo sin encontrarte, y me pregunto dónde estarás y qué harás; son cosas que no me incumben, pues no es tu obligación hacer que yo me entere, pero igual me llaman la atención; y es justo en estos momentos en los que me pongo a pensar en que algún día podré compartir contigo una tarde nublada, triste y gris, para enseñarte a distinguir los colores en el cielo y relacionarlos con cada emoción que se genera dentro de tu cuerpo, para enseñarte a ver el azul detrás del gris del cielo, la transparencia de las nubes cargadas de lluvia y el amarillo potente del astro sol tras esa capa imaginaria de tristeza y melancolía que lo cubre; compartir contigo una tarde a orillas del mar, y que seas tú quien me guíe en la búsqueda de la mayor cantidad de tonalidades que se pueden distinguir en el hermoso e inmenso cielo, y que con un dedo me señales, de aquella bóveda inacabable, la estrella que más te guste y a la cual encomendarías tus más importantes deseos; compartir una taza de café en cualquier lugar del mundo, a cualquier hora y en cualquier ocasión, sólo tú y yo, conversando acerca de lo incierto del futuro y filosofando sobre cuestiones que ni tú ni yo entendemos, pero que de manera misteriosa dominamos a la perfección.
Empiezo a pensar que sé dónde estás, mas no me atrevo a buscarte, ya sabes que soy un cobarde, y que no arriesgo nada de mi monótona vida, que dicho sea de paso estoy intentando cambiar, pero mientras tanto estoy ocupado en convencerme a mí mismo de que la vida sin riesgos no es una vida, si no una lenta agonía que poco a poco nos consume y nos deja sin energía para seguir luchando, luchando por cosas importantes, luchando por cosas que en realidad importan, ¿por qué cansarnos de vivir si podemos vivir hasta cansarnos?

Octubre 8

Este post va dedicado exclusivamente para ti. ¿Por qué? Porque te extraño, y vine decidido a escribir esto. Lo estuve pensando todo el día, y me pasaron tantas cosas hoy, que realmente tengo la cabeza atiborrada de hechos, sentimientos, imágenes y sonidos que esperan por ser expulsados de mi mente para formar parte de un mundo mejor.
Tú eres la única que aguanta mis historias, a veces reales, a veces inventadas, ya sabes a lo que me refiero, el tema principal del que hablamos es el día a día, principales hechos y situaciones que nos toca vivir a cada uno y que las compartimos en jornadas de conversaciones de larga duración que para mí, es uno de los momentos más esperados del día porque los disfruto demasiado y pues, en estos últimos días no nos hemos podido comunicar como es debido, de la manera normal, de la manera acostumbrada, de la manera en que lo hacemos siempre. Por causas del destino nuestras vivencias fueron separadas casi de golpe, y ni tú ni yo hemos compartido aquellas horas de la noche y parte del día que son sagradas para mí y que me fueron arrebatadas inesperadamente, sin previo aviso.
Dada la manera en que sucedió esto, pienso que quedaron en el aire un montón de situaciones por contarte, por compartir contigo, esperar a que des una de tus magníficas opiniones, y me saques de cuadro con tu perspectiva de las cosas; supongo que ya habrá tiempo de hacerlo, y espero que sea pronto, pues tú bien sabes que las horas no son iguales sin tu compañía.
Ahora ya te dió frío, y me veré forzado a escribir otra cosa ...